Llevamos dándole vueltas al tema de la violencia desde hace varios cursos porque nos preocupa la relación tan cercana que tenemos con ella y las repercusiones que tiene en el desarrollo de niños, niñas y jóvenes y en la vida diaria de las personas adultas.

Las situaciones son muchas y en el espacio que compartimos entre las entidades de Coordinadora nos permite observar el aumento de conductas violentas y con mayor preocupación la normalización de esta.

Normalizamos que niños y niñas de corta edad puedan sufrir ciberacoso, presión o amenazas o contactos inapropiados por el uso del móvil, cuando además somos los padres y las madres quienes les facilitamos esta herramienta. Que las chicas, las mujeres recibamos una «imagen sexual explícita no solicitada» utilizada en el contexto del sexting en un claro uso de la violencia a través de las redes sociales. Que este principio de año esté siendo uno de los peores desde que hay registro en cuanto a asesinatos por violencia de género. Y también, aunque asustadas, normalizamos la violencia que sufren miles de personas por las guerras y consecuentes desplazamientos humanos en Ucrania desde el 2022, Gaza agravado desde 2023, las tensiones directas entre Irán, EEUU e Israel y que están afectado a todo el Oriente Medio, por no hablar de la guerra en Sudán del Sur, conflicto en Myanmar, la guerra en Yemen, los enfrentamientos étnicos en Etiopía…

Esta preocupación nos ha llevado a motivar a la reflexión a personas voluntarias, equipos educativos y familias de las entidades de la Coordinadora para que arrojemos luz sobre cuales pueden ser las causas y qué podemos hacer ante ella. Gracias a Redes Cooperativa por colaborar con nosotras en esta formación a medida.

La violencia no surge de manera aislada ni responde a una única causa. Se articula a través de distintos niveles que interactúan entre sí: el nivel macro, donde influyen las estructuras sociales, económicas y políticas; el nivel meso, que engloba los entornos comunitarios y relacionales; y el nivel micro, vinculado a las experiencias y conductas individuales.

¿Qué responsabilidad tenemos las personas en cada uno de estos niveles? Podemos hacer cambios personales? Podemos influir en nuestros entornos comunitarios más cercanos? Y las estructuras sociales de las que formamos parte?

Pues tenemos claro que sí. En la reflexión con las familias descubrimos que está en nuestra mano relacionarnos con nuestros hijos e hijas de una manera no violenta. Les ayuda a expresar sus opiniones, a no sentirse juzgados y a vincular más claramente con su realidad. De igual manera y gota a gota podemos ayudar a que nuestros entornos sean más amables, más acogedores. Y si ya hemos conseguido influir en los niveles micro y meso, podemos con el macro.

Ya lo decía Gianni Rodari en su cuento “Historia Universal”,… “Pero todavía quedan muchos por corregir: ¡arremangaos, que hay trabajo para todos!”

Pues ánimo, tomamos fuerzas en estas vacaciones primaverales y continuamos con el reto que tenemos entre manos a la vuelta.

Comunidad de Madrid 

La Familia, un espacio de intervención primaria 2026.

El contenido de este material divulgativo es de responsabilidad exclusiva de la entidad. La Comunidad de Madrid no es responsable del mismo.

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